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Es un sistema terapéutico integral que se basa en la aplicación de microdosis de procaína en puntos precisos del cuerpo, para que actúen sobre la célula y su medio ambiente (sistema vegetativo básico), desbloqueando y repolarizando y por ende restableciendo las funciones vegetativas paralizadas por la falla en el suministro de energía causado por la noxa o enfermedad.
Los anestésicos locales poseen un alto potencial energético, por lo cual al ser aplicados en microdosis en el campo interferente, hacen que se repolarice la célula y se estabilice el potencial de la membrana celular recuperándose la función vegetativa interferida.
Huneke, el fundador de la terapia neural resumió su enseñanza en tres fases fundamentales:
Cada enfermedad crónica puede deberse a campos interferentes
Cada lugar del cuerpo puede convertirse en campo interferente
La inyección de procaína en el campo de interferencia culpable cura las enfermedades siempre y cuando esto sea anatómicamente posible.
Bases teóricas de la terapia neural según Huneke
Todas las funciones vitales como metabolismo, circulación sanguínea, respiración celular, temperatura, equilibrio ácido base son reguladas por el sistema ambiente celular o sistema vegetativo básico, este está constituido por el tejido conectivo laxo, con sus células del tejido conjuntivo, líquido extracelular, nervios y capilares. Este sistema se encuentra distribuido por todo el organismo interconectado por sinapsis ubicuitarias. Este sistema es fácilmente afectado o interferidos por noxas o alteraciones localizadas en cualquier parte del organismo.
Se comprobó que cualquier interferencia en el sistema vegetativo básico producía desviación en la composición de la sangre, en la temperatura y en el metabolismo del oxígeno ocasionando que la repolarización normal de las células se interrumpa disminuyendo la capacidad energética.
Cada estímulo que sea capaz de introducir energía de alguna manera en el sistema vegetativo básico, esta en condición de poner en movimiento las funciones vegetativas; los anestésicos locales poseen un alto potencial energético (290 milivoltios), por lo cual al ser aplicados en microdosis, hace que se repolarice la célula y se estabilice el potencial de membrana recuperándose la función vegetativa interferida.
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