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Creo firmemente en el principio de que existe una sola medicina y es aquella que cura, pero para poder curar, es necesario que haya una armoniosa aceptación y una mente abierta por parte de todos los involucrados. Para que una terapia pueda ser efectiva y alcanzar el fin propuesto que no es otro sino curarse, debe haber la plena creencia de que esta lo va ayudar. Porque la enfermedad es el resultado de un desequilibrio emocional, que se origina en el campo energético del ser vivo y si este desequilibrio se hace persistente, se produce la enfermedad en el cuerpo físico. Por eso, las terapias que yo practico actúan sobre las causas que originan las enfermedades y no sobre los efectos de las mismas.
La creación del Centro que yo dirijo tiene como objetivo primordial, la atención integral del paciente, tomando en cuenta no sólo la dolencia por la cual consulta sino todas las características de su vida que lo llevaron a presentar ese malestar. Porque estoy convencido que detrás de una dolencia hay infinidad de factores psíquicos, sociales y orgánicos que inciden en ese momento para que se presente un síntoma.
Recuerde, no hay enfermedades, sólo hay enfermos con características muy particulares que hacen imposible la generalización de un tratamiento.
Solemos temer y condenar lo que no entendemos, por eso yo los invito a abrir sus mentes hacia estas terapias que quizás no sean muy conocidas, pero que buscan equilibrar nuestros cuerpos para alcanzar la salud que al fin, es lo que todos buscamos. Recuerden siempre:
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